Viaje astral
Una práctica que nos podrá ser útil para salir de nuestro propio cuerpo:
Solo, distendido, y acostado, respirando lentamente y concentrado en un punto situado metro y medio a dos al frente nuestro. Los ojos cerrados, la voluntad en el pensamiento de que el yo real, “el astral”, vigila nuestro cuerpo desde el punto donde estamos concentrados. A fuerza de ejercitarnos, súbitamente experimentaremos un choque eléctrico, y veremos nuestro propio cuerpo acostado, con los ojos cerrados, a la distancia que va de nuestro cuerpo físico al punto de concentración.
Si continuamos libres de todo miedo iremos adelante. Sigamos adelante. Imaginémonos que ya hemos salido de nuestro cuerpo, estamos contemplando nuestro cuerpo físico.
Ahora, dejémonos llevar, flotar por la habitación. Este viaje astral es fácil; no hay más dificultad que la causada por el tiempo que tardamos en convencernos de que podemos practicarlo. En ningún caso ni circunstancia hemos de temer; no cabe tener miedo, ya que un viaje en el astral es una etapa hacia la liberación. Cuando regresamos al cuerpo, entonces debemos sentirnos prisioneros, encerrados en barro, con el peso encima del cuerpo, que no responde bien del todo a los mandamientos del espíritu. No; no hay por qué temer los viajes astrales; el miedo les es ajeno.
Vamos ahora a repetir los viajes astrales bajo una terminología ligeramente distinta. Estamos tendidos sobre la espalda en nuestra cama. Nos hemos asegurado de que cada una de las partes de nuestro cuerpo físico está con toda comodidad, sin que puedan estorbar a los nervios de nuestra musculatura arrugas o cuerpos salientes; que nuestras piernas no están cruzadas, ya que, si lo estuviesen, podrían darnos calambres en el punto donde se obstruyese la circulación sanguínea. Permanezcamos tranquilos, apacibles; no existen influencias perturbadoras ni quebradero de cabeza alguno. Pensemos sólo en proyectar nuestro cuerpo astral fuera del cuerpo físico.
Distendámonos cada vez más. Imaginémonos una forma que corresponda al perfil de nuestro cuerpo físico, y que va separándose lentamente de éste y permanece flotando hacia arriba, como si fuese un globo empujado por una suave brisa de verano. Dejadlo que se eleve, y mantened los ojos cerrados.
Muchas personas experimentan un sobresalto peculiar exactamente cuando entran en el sueño. Muchas veces es tan violento que nos obliga a despertarnos del todo. Ese sobresalto está causado por una separación demasiado brusca de los cuerpos astral y físico; porque, como hemos dicho repetidamente, casi todo el mundo viaja por el astral durante la noche, aunque casi nadie tiene conciencia de tales viajes.
continuara.......